10 de agosto de 2009

Sierra de Dios Padre


Dos hombres y un destino: la ermita de Dios Padre, a 940 metros de altura. Mario se estrenaba encima de la bicicleta y no era el perfil más adecuado para hacerlo. Desde el comienzo de la ruta, en el mismo pueblo de Villanueva de la Sierra, el trazado exigía el máximo esfuerzo en cada pedalada. A los 4 kilómetros la montaña nos dió una tregua para coger aire, pero por poco tiempo. Nos esperaban más pendientes infinitas y la ermita aún se veía demasiado pequeña en el horizonte. Tuvimos que utilizar la herramienta de emergencia para subidas: "esto lo subo yo por mis cojones!!!" para poder llegar a la cima y contemplar los 72 pueblos que pueden verse desde lo alto de la Sierra de Dios Padre.




El bajar ya fué otra historia. El buen estado de los caminos nos permitió alcanzar los 60 km/h manteniendo todos nuestros dientes en su sitio. También pudimos hacer alguna demostración de nuestro poderío encima de la bicicleta:

Por eso no pasa nada Raquel...

Rodeamos buena parte de la sierra en bajada (nosotros preferimos pensar que llaneamos y ponemos un ritmo fuerte). Antes de llegar a Villanueva de la Sierra nos esperaban dos fuertes repechos que solventamos como pudimos. Y una nueva bajada en picado zigzagueando entre olivos nos llevó hasta el pueblo.
A pesar de no ser la ruta más apropiada para debutar, Mario completó todo el trayecto. Uno más que acabará medio enganchao a bajar a 60 km/h.

La ruta en Google Earth

4 de agosto de 2009

Valle del Jerte

Rutaza. Dos días en bicicleta por el Valle del Jerte entre cerezos, castaños, gargantas y piscinas naturales. El tiempo acompañó y nos brindó unas excelentes nubes que bajaron considerablemente la temperatura. Incluso nos calleron algunas gotas el primer día.
1ª ETAPA: Casas del Castañar - Jerte
Las alforjas a estrenar esta vez fueron las de David, cargadas hasta las trancas para que no nos faltase de nada.
Una de las palabras más repetidas el primer día fué... batería. La cámara de fotos, el móvil de David y el GPS con una rayita de vida. Para la cámara de fotos se intentó movilizar a la gente, pero no hubo suerte. El móvil apagado. Y el GPS agonizando a última hora. Aún así, el reportaje se salvó economizando las fotos al máximo.
¿Os habeis fijado en el perfil de arriba? Si, si, esa bajada y esa pedazo de subida fué el comienzo de un gran día. Subimos hasta el cielo, el cielo del Jerte. 1001 metros de altura.

La ruta no necesita mucha descripción, las imágenes lo dicen todo:

Homenaje a los olvidados de la Guerra Civil y la dictadura (El Torno)


Este valle es nuestro


Entre verdes castaños


¿Árbol o garganta?


¿Subes o bajas?


Buenas pistas incluso a 1000 metros


Alguna cosa se veía desde el camino...

Uno de los destinos de la ruta era la Garganta de las Nogaledas. La garganta es una sucesión de cascadas que llega hasta Navaconcejo. Nosotros la pudimos disfrutar sin abandonar el camino marcado. Este fué el sitio elegido para el baño, el bocadillo y la siesta.



Para terminar el día, antes de llegar a la carretera del valle, nos esperaba un frenético descenso por el puerto de Honduras.

Y después de casi nueve horas de bicicleta en las alturas, llegamos a nuestro destino: el camping de Jerte. Después de un relajante baño y una buena parrillada de carne, estrenamos nuestra nueva tienda de campaña, la más enana de todo el camping.



2ª Etapa: Jerte - Casas del Castañar

Mucho más suave y sencilla que la del día anterior. En dos horas estabamos en Casas del Castañar. Nos recorrimos toda la carretera del valle casi en continuo descenso. La última parte del camino fué la ascensión hasta Casas del Castañar desde la carretera (algunas se esperaron abajo a que llegara el coche escoba).




En definitiva, un excelente fin de semana por el Valle del Jerte sin cortes, sin perros asesinos y sin calor. En otoño las vistas desde lo más alto tienen que ser espectaculares, será el momento propicio para recorrer la otra montaña que forma el valle y completar la ruta.

La ruta en Google Earth

29 de julio de 2009

La Codosera


Las mismas subidas y bajadas que grados centígrados: demasiad@s.
Nuria debutaba en ruta con sus nuevas alforjas, no eran necesarias pero decidió llevarlas para ir soltándose con ellas. Mala elección. La ilusión con la que las estrenó fué proporcional a la manía que les cogió. Un total de 10 kg de lastre sobre su bicicleta le hicieron aún más duro el camino.

El primer tramo de la ruta fué un sube-baja continuo con rampas cada vez más duras. La dificultad aumentaba y la temperatura... también.
Una pequeña muestra del antes y el después de cada una de las rampas es esta


Tras varios kilómetros por estas excelentes, a la vez que duras pistas, pudimos comprobar que Nuria siempre ha sido una mujer con los pies en la tierra.

Pero los corredores no desistieron en su intento de alcanzar el punto de descanso: Jola.
En este "pueblo-calle" estaba previsto el clásico bocadillo de chorizo y queso, pero era tan pequeño que cuando la rueda trasera entraba en el pueblo, la delantera ya salía. Nos lo comimos unos metros más adelante.
Al atravesar esta pequeña localidad no terminaban las subidas, nos esperaba una ascensión de varios kilómetros con una media de pendiente del 5%. Subimos sin problemas (por carretera todo es mejor).

Una vez culminada la cima, llegó el incidente del día. El ataque del mastín. En la parte final de la ruta pasamos delante de una casa aparentemente tranquila, pero unos roncos ladridos rompieron el silencio y la tranquilidad. Tras ellos apareció un gigantesco mastín que no dudó en atravesar la valla y atacarnos. El sonido de los ladridos se mezcló con los angustiosos gritos de pánico de Nuria pidiendo ayuda. Lo único que podíamos hacer era dar pedales y escapar de la fiera. Tuvimos la suerte de encontrarnos con el perro en una bajada que aceleró nuestra marcha y nos hizo dejar atrás a la enorme bestia canina casi asesina.

Aún quedaban dos casas por cruzar en nuestro camino. Con una piedra en la mano y armados de valor alcanzamos de nuevo la carretera.
Una larguísima bajada al final de la ruta nos hizo olvidar el incidente perruno y llegar a la meta (gasolinera de La Codosera) victoriosos.

El sufrimiento fué recompensado a la hora de comer con una buena sombra, un buen bocadillo (esta vez tocaba mortadela con aceitunas) y un baño en agua helada en la piscina natural de La Codosera.


La ruta en Google Earth

24 de julio de 2009

Presa de Alange


Por fin hemos podido completar la ruta hasta Alange y su embalse. Esta vez decidimos evitar caminos tortuosos para no pinchar ni cortarnos la mano con nada.
Partimos de Mérida por el camino que va junta al río hasta llegar a La Zarza por caminos bastante buenos (algunos incluso asfaltados).


Desde La Zarza no tardamos mucho en llegar hasta Alange, aunque el camino se endureció bastante con continuas subidas y bajadas. La plaza del pueblo fué el lugar elegido para el bocadillo matutino.

El Balneario de Alange no tiene masajes Vichy gratuitos para ciclistas así es que retomamos la marcha hasta el embalse de Alange rodeando la montaña que alberga el castillo, uno de los parajes más atractivos de toda la ruta.



Dejamos atrás el embalse para llanear por carretera durante varios kilómetros con destino Calamonte. Para ello atravesamos una finca privada que pondría los dientes largos a cualquier cazador por el gran número de conejos que atravesaba el camino. De esta finca nos echaron amablemente desviandonos por un camino que daba a parar a la N-630.

Por carretera llegamos hasta las inmediaciones de Calamonte, zona que se endureció bastante por los constantes sube-baja. Tuvimos que atravesar la vía del tren y la autovía para dirigirnos hasta Mérida.


Llegamos a Mérida por el Polígono Industrial El Prado donde cogimos el camino que va junto al río, frecuentado por pescadores. Llegamos con dos ruedas pinchadas pero afortunadamente ya estabamos cerca de casa. Esta vez no hubo sangre, solo sudor.


La ruta en Google Earth