1 de mayo de 2011

Peña de Francia

Preciosa y dura ruta por el norte de Extremadura y sur de la provincia de Salamanca. Desde Las Mestas hasta la cima de la Peña de Francia pasando por el conocido pueblo de La Alberca. Merece la pena salvar el desnivel que acumula la ruta para disfrutar de excelentes vistas y pueblos con mucho encanto.
La ruta nace en el pueblo de Las Mestas en ligero ascenso para calentar piernas. Enseguida llegamos al convento de Las Batuecas, lugar donde el desnivel aumenta y empezamos la primera ascensión dura del día: el puerto del Portillo, unos 9 kilómetros de subida con varias curvas de herradura que nos elevaban sobre Las Hurdes y nos dejaba ver su montañosa panorámica visual. En la cima del puerto nos esperaba el Mirador del Portillo, que ofrece unas preciosas vistas de Las Hurdes y del pueblo de La Alberca.
La siguiente parada sería en la cima de la Peña de Francia. Para llegar allí debíamos hacer un corto descenso hasta La Alberca y a partir de ahí pedalear varios kilómetros hasta llegar al comienzo del puerto más importante de la ruta: la Peña de Francia. Es un puerto de 10 km con rampas de hasta el 11% que a algunos se les hizo más corto que a otros. Una vez arriba... disfrutamos de las vistas y de dos cervezas revitalizadoras.
La bajada fue más rápida y fácil. No tardamos en llegar a La Alberca. Recorrimos en bicicleta sus calles, llenas de turistas, para llegar a la plaza del pueblo a descansar y coger fuerzas para el resto de la etapa con unos auténticos litros de cerveza y unas patatas Yorkeso: un clásico.
Tras llegar a la conclusión de que deberíamos haber hecho noche en La Alberca para disfrutar de su encanto y sus litros fríos de cerveza con tranquilidad, cogimos la bicicleta y regresamos a Las Mestas. Para ello aún nos quedaba un repecho de varios kilómetros que solventamos como buenamente pudimos, y el descenso del puerto del Portillo que disfrutamos con intensidad.
Extraordinaria ruta que a pesar de su dureza, merece la pena.

14 de febrero de 2010

Castillo de Trevejo

Durísima y a la vez magnífica ruta que transcurre por varias localidades de esta bonita zona del noroeste extremeño llamada Sierra de Gata. El mayor atractivo durante el camino es el pueblo de Trevejo y su castillo.

Con 2ºC de temperatura salimos desde Cilleros por la carretera que va hasta Trevejo. A pocos kilómetros de Cilleros debíamos coger el camino que nos llevaría directos hasta el cerro en el que se encuentra Trevejo, pero tardamos en encontrarlo (no tenía los mapas en el GPS y mi orientación no es la mejor precisamente). En la busqueda de ese camino se produjo un despiste que hizo que Mario calentara sus piernas más de la cuenta durante 4 ó 5 kilómetros. Durante la espera, pudimos retratar su satisfacción por haber completado su particular calentamiento.
Una vez encontrado el camino correcto comenzamos a mentalizarnos para la dura subida que nos esperaba. Ya al fondo podíamos ver nuestro objetivo: el castillo de Trevejo.
El tramo hasta Trevejo tiene dos partes bien diferenciadas. La primera transcurre por un camino más o menos ciclable con un suave desnivel ascendente. La segunda es la más dura. El desnivel del trazado aumenta y el camino más o menos ciclable se convierte en un infierno de piedras que nos acompañó hasta el mismo pueblo de Trevejo.


Tras una infernal ascensión llegamos al bonito pueblo de Trevejo. Sus calles y casas de piedra y su castillo, castigado por el paso del tiempo, nos esperaban para realizar la obligada parada técnica del bocata.




Entre el desgaste y el frío que estabamos pasando, el bocadillo nos lo ventilamos en un momento. No tardamos mucho en coger otra vez la bicicleta para entrar nuevamente en calor. Lo hicimos en una dura bajada por un camino lleno de piedras bastante complicado técnicamente.

Esta bajada nos llevaba hasta el comienzo de la segunda y más dura subida del día. La primera parte de esta ascensión discurre por un camino empedrado casi inciclable que llega hasta la localidad de Villamiel. La segunda parte de la ascensión atraviesa Villamiel hasta llegar a una pista con desniveles muy fuertes. Y cuando parece que has terminado...una última parte de ascensión por un camino estrecho y lleno de piedras que en ocasiones te obligan a bajarte de la bicicleta. En resumen: sufrimiento y del bueno.
La recompensa... unas maravillosas vistas de la Sierra de Gata con el Jálama presidiendo la estampa.



Y como segunda recompensa una bajada de 8 kms por una pista en perfecto estado en la que disfrutamos como enanos.

La bajada nos condujo hasta Hoyos, y de ahí, por carretera hasta Cilleros con las piernas reventadas.
La jornada quedó un poco deslucida por algunos tramos con demasiadas piedras que hacían imposible mantenerse encima de la bicicleta, pero aún así mereció la pena y lo disfrutamos al máximo.


22 de diciembre de 2009

Pico Villuercas


Catalogada como la ascensión más dura de Extremadura, el pico Villuercas, con sus 1580 metros de altura también es un excelente mirador desde donde contemplar los impresionantes valles y las espectaculares formaciones rocosas de las Villuercas.
Este es el perfil, kilómetro a kilómetro de toda la subida.

Eran las 11 de la mañana cuando Héctor y yo llegamos a Guadalupe. La temperatura no era la mejor para la práctica del ciclismo, pero no nos importó demasiado. Nada más bajar del coche, el "gorrilla" del aparcamiento nos avisó: "Arroparos bien las orejas..."


Tras un buen desayuno en la plaza de Guadalupe comenzamos a pedalear. Bajamos hasta la rotonda que forma el cruce para desviarse a Alía con la intención de encarar la ascensión desde el principio. La primera parte de la subida la realizamos por la EX-380, para después coger la EX-108, dejando Guadalupe a nuestra izquierda. En el horizonte ya podíamos ver nuestra particular meta.



Dejamos atrás Guadalupe para llegar al cruce donde abandonamos la EX-108 para coger la carretera militar que llega hasta la cima del pico Villuercas. Justo en el cruce se encuentra la ermita del Humilladero.


El terreno del camino militar estaba asfaltado, pero los baches y el mal estado de la carretera dificultaron aún más la subida. Durante estos primeros kilómetros de pista asfaltada, nos acompañó un bosque de pinos y castaños.
Pronto aparecieron ante nosotros las primeras rampas realmente duras del día. Porcentajes del 10% y 12% durante algo más de un kilómetro castigaron nuestras piernas a 1000 metros de altura.


Pasados estos repechos, el puerto nos dió una pequeña tregua para coger aire e inmediatamente enfrentarnos a La Quebrá. No es en esta rampa donde encontramos la pendiente más acusada, pero son 400 m con un desnivel que no baja del 10%, rematados por otros 200 m al 9%. Además, unos metros antes había desaparecido el bosque y antes de trazar la curva que nos presentaba ante esas rampas, ya veíamos toda la recta y la dureza que nos esperaba. De telón de fondo ya teníamos la silueta rocosa del pico Villuercas y sus antenas.


Pasada esta parte solo nos quedaba un último esfuerzo. Ya estábamos a 1400 m de altura y las vistas eran espectaculares. La temperatura allí arriba se notaba más baja pese al enorme esfuerzo. El agua que se acumulaba en la cuneta, se había transformado en hielo.



En las últimas rampas estaban los desniveles más duros de toda la ascensión. Justo antes de culminar, el porcentaje de desnivel alcanzaba el 15%. La temperatura en la parte más alta del pico Villuercas era de -4ºC. Guadalupe se veía como una pequeña mancha entre tanto monte. Habíamos salvado un desnivel de algo más de 1000 metros.




No podíamos estar mucho tiempo allí, hacía demasiado frío. El agua de los Camelbaks empezaba a congelarse. La bajada fue más sencilla que la subida, aunque el frío dejó nuestras manos completamente congeladas. Llegamos a la plaza de Guadalupe lo más rápido que pudimos para meternos en el mismo bar donde habíamos desayunado. Sabíamos que allí nos esperaba algo que fue casi tan bueno como culminar el pico Villuercas......